de Negu Gorriak.
Libro 006.
Segunda Edición.
Junio ’12.
Precio: 12 pesos.
68 Páginas.
...Y sin Lucha, No hay Dignidad.
Inevitable es leer o escuchar cualquier noticia sobre Euskadi, y no relacionarla automáticamente con la lucha independentista. Y es que, aún hoy, el imperialismo centralista castellano mantiene a sangre y fuego (con la ayuda de su par francés), la bota opresora sobre el pueblo vasco a través del régimen monárquico, establecido con la colaboración del PSOE y del PCE. En ningún momento dicho pueblo ha podido, en el marco del proceso constitucional abierto con la muerte del fascista Franco, expresar libremente sus deseos, su voluntad.
Inmerso en esta problemática, Negu Gorriak hundió raíces en ese fermento social y generacional, que hierve de independencia y de odio al Estado represivo. Tarea peligrosa (hasta para un aventurero), que ellos transformaron en un desafío. Con dos integrantes procesados por insumisos por negarse a hacer el servicio militar obligatorio; con una larga persecución judicial por parte del teniente coronel Rodríguez Galindo (máximo responsable militar por ese entonces, del país vasco) que incluyó presentaciones frente a diversos juzgados y que casi les cuesta hasta su propio sello; con el boicot de una parte importante de la prensa; con amenazas y agresiones varias, emergieron de la única manera posible: fusionando su música y su actividad, con las energías de la resistencia. Así de sencillo.
A partir de su tercer disco (que como dijera Fermín, fue “un manifiesto, un testamento, una especie de libro rojo”), y de la gira-presentación del mismo, NG inicia una rica apertura hacia ritmos y realidades de otras latitudes (su paso por Latinoamérica tiene mucho que ver en esto). Se les pueden criticar cosas, como el intentar poner en un pie de igualdad a la guerrilla independentista de ETA con el FMLN salvadoreño (grupo stalinista que terminó capitulando). Pero son muchas más, las cosas a favor que su esfuerzo militante produjo: la organización de verdaderas células de propaganda y acción, las brigadas NG, no sólo en Euskadi, sino en diversos puntos de Europa; el rescate de la música autóctona vasca, fusionada con la diversidad de los ritmos actuales; el compromiso con la lucha por el retorno de los presos políticos a suelo vasco; la posibilidad para decenas de bandas de editar su música, marginadas por no cantar “en español”; el impulso a la internacional del rock, etc. Y todo esto hecho (no dicho) bajo un régimen ultrarrepresivo. Una actitud más que meritoria: recomendable.
El miedo a que una crisis repentina (junto al problema de las nacionalidades), agrave la situación de España, de manera tal que pueda estallar en mil pedazos como lo hizo Yugoslavia, ha hecho que la burguesía replantee sus pasos. Ante el gran desprestigio de Galindo y sus grupos parapoliciales GAL (actualmente el teniente coronel está preso por terrorismo y tráfico de drogas) el régimen necesitó cambiar, para no perder la iniciativa. El juez Baltasar Garzón, que se ‘prestigió’ persiguiendo y encarcelando genocidas latinoamericanos fue, en realidad, la carta más peligrosa del nuevo ataque. En el ‘98, decretó la clausura del diario “Egin” y atacó la red de empresas que sirven de financiación a ETA. En el ‘00, ordenó la detención de 16 miembros de “Xaki”, aparato de relaciones internacionales de la organización. También promovió modificar leyes para poder encarcelar menores de 18 años acusándolos de ‘terroristas’, y de esa manera cortar el flujo juvenil hacia “Jarrai”. El ‘superjuez’ logró recomponer algo de lo que el régimen había perdido con Galindo.
Ante este cambio en la táctica enemiga, las organizaciones populares fueron replanteadas, ya que resulta más fácil para el poder, atacar a un blanco fijo y conocido, que a uno móvil e imprevisible. Además, una cosa es un militar junto a su camarilla corrupta, y otra muy distinta es un ‘respetado’ magistrado, con la ley en la mano y el ‘consenso público’. Por eso, la separación de Negu Gorriak (aunque nos haya dolido) fue inevitable, porque NG era, ni más ni menos, que una barricada más en la batalla. La batalla que se libra todos los días y todas las noches, en la caliente zona montañosa del norte de Ex-paña.
Cantidad de ejemplares vendidos de "Independencia Total (Dos)" hasta la fecha: 309.
lunes, 2 de abril de 2012
domingo, 1 de abril de 2012
Manifiesto del Partido Comunista
de Marx y Engels.
Libro 005.
Tercera Edición.
Enero ’15.
Precio: 12 pesos.
64 Páginas.
Una Fábrica de Subjetividad.
¿Casualidad? ¡Nooooo!: la primera edición del Manifiesto Comunista vio la luz en febrero de 1848, coincidiendo con el inicio de las revoluciones que conmovieron a Europa en ese año; por eso el Manifiesto tuvo que circular como una especie de folleto clandestino (¿habrá sido el primer fanzine?). Hoy, a más de 160 años de esa primera edición, todavía sigue dando mucho que hablar. Entre otras cosas, por la juventud de sus autores al escribirlo y también, por el esfuerzo de ambos para adaptar el texto (escrito para un momento, un lugar y una circunstancia determinados) a cada nueva situación. Esto último se ve muy claro en los siete prólogos que escribieron para las distintas ediciones europeas, donde se proponen que el Manifiesto sea un texto vivo; ni teórico ni académico, un texto para la acción.
Por el contrario, resulta tristísimo y mediocre el papel actual que desarrollan los partidos tradicionales de la izquierda en casi todas partes. Basta con echar una mirada a sus publicaciones, donde reproducen dogmáticamente el Manifiesto -y otros escritos- como si fuera una Biblia, sin entender jamás estos dirigentes perezosos, que la política es un arte, que es necesario crear de manera permanente ya que nada se repite dos veces. Además -muy paradógico-, la gran mayoría de estas publicaciones tiene copyright (¡!). Sus militantes, así formados, a menudo se chocan duro con la realidad, cuando quieren forzarla para que “entre” en sus esquemas desactualizados y fuera de contexto. Generan hasta risa oírlos llamar “obrero” o “proletario” a un oficinista, o “campesino” a un indígena. Pobre Marx, que lo único que hizo fue intentar innovar, como le escribía en setiembre de 1943 en una carta a Ruge: “Lo que precisamente constituye la ventaja de la nueva tendencia, es que no queremos anticipar el mundo dogmáticamente, sino solamente hallar el mundo nuevo por medio de la crítica del antiguo... Esa es la razón por la que nosotros no tendríamos que alzar ninguna bandera dogmáticamente; todo lo contrario... Esa es la manera de afrontar el mundo de un modo no doctrinario, no diciendo: ¡Aquí está la verdad, arrodillaos!. A través de los principios mismos del mundo, nosotros ilustraremos al mundo con principios nuevos”.
El Capitalismo (en su fase actual de desarrollo, la del Imperio) ya no sólo explota personas en las cuatro paredes de una fábrica. Extrae ganancia y plusvalía de formas tan diversas, que los autores del Manifiesto jamás hubiesen llegado a pensar. No sólo baja los salarios y empeora las condiciones laborales, sino que también degrada la naturaleza, el cuerpo, los sentimientos, los sueños, el planeta, la cultura, la vida. Todo lo mercantiliza, imponiendo un modelo de vida consumista que contamina íntegramente al ser humano. Por eso es válida y legítima cualquier forma de resistencia: desde una huelga en una empresa, hasta una protesta ambientalista; desde un corte de calle de desocupados, hasta la propagación del software libre; desde la creación de un centro social a partir de un edificio okupado, hasta exigir el derecho a poder casarse para los homosexuales; desde la colocación de una bomba incendiaria en un cajero automático, hasta el reclamo por la despenalización del consumo de drogas; desde una marcha por la libertad de los presos políticos, hasta reclamar respeto por una lengua originaria. Toda lucha por extraña que parezca, enfrenta la misma bota opresora, la misma jeringa chupasangre. Es imprescindible, entonces, dejar de establecer jerarquías o prioridades entre ellas; valorarlas a todas por igual.
A partir de fines del siglo veinte, tras la caída del imperio soviético y la degeneración del imperio chino, hemos asistido, con alegría, a un nuevo panorama mundial. Primero, con la irrupción de los zapatistas el 1/1/94 y luego con la aparición del movimiento antiglobalización (que nació con la “Batalla de Seattle” en noviembre del ‘99), llegó un aire fresco que renovó por completo la lucha: movilizaciones de cientos de miles por las calles del planeta repudiando las instituciones que nos gobiernan, multitud de grupos distintos llevando adelante acciones directas o desobediencias civiles, construcción de redes horizontales y autónomas, boicots imaginativos e inesperados, etc. Sin duda, Marx y Engels (dos verdaderos pragmáticos), estarían muchísimo más cerca de este movimiento anticapitalista internacional, que de no pocos obreros ideológicamente reaccionarios, completamente alienados, capaces de autoesclavizarse durante toda su vida sólo para tener la posibilidad de conocer Disneylandia junto a su familia.
Tiempos durísimos, tiempos novedosos, tiempos de cambio. Las turbulentas transiciones que sacuden lo establecido, cada vez que la Historia decide echarse un vertiginoso polvo con su amiga la Ironía.
Cantidad de ejemplares vendidos de "Manifiesto del Partido Comunista" hasta la fecha: 567.
Libro 005.
Tercera Edición.
Enero ’15.
Precio: 12 pesos.
64 Páginas.
Una Fábrica de Subjetividad.
¿Casualidad? ¡Nooooo!: la primera edición del Manifiesto Comunista vio la luz en febrero de 1848, coincidiendo con el inicio de las revoluciones que conmovieron a Europa en ese año; por eso el Manifiesto tuvo que circular como una especie de folleto clandestino (¿habrá sido el primer fanzine?). Hoy, a más de 160 años de esa primera edición, todavía sigue dando mucho que hablar. Entre otras cosas, por la juventud de sus autores al escribirlo y también, por el esfuerzo de ambos para adaptar el texto (escrito para un momento, un lugar y una circunstancia determinados) a cada nueva situación. Esto último se ve muy claro en los siete prólogos que escribieron para las distintas ediciones europeas, donde se proponen que el Manifiesto sea un texto vivo; ni teórico ni académico, un texto para la acción.
Por el contrario, resulta tristísimo y mediocre el papel actual que desarrollan los partidos tradicionales de la izquierda en casi todas partes. Basta con echar una mirada a sus publicaciones, donde reproducen dogmáticamente el Manifiesto -y otros escritos- como si fuera una Biblia, sin entender jamás estos dirigentes perezosos, que la política es un arte, que es necesario crear de manera permanente ya que nada se repite dos veces. Además -muy paradógico-, la gran mayoría de estas publicaciones tiene copyright (¡!). Sus militantes, así formados, a menudo se chocan duro con la realidad, cuando quieren forzarla para que “entre” en sus esquemas desactualizados y fuera de contexto. Generan hasta risa oírlos llamar “obrero” o “proletario” a un oficinista, o “campesino” a un indígena. Pobre Marx, que lo único que hizo fue intentar innovar, como le escribía en setiembre de 1943 en una carta a Ruge: “Lo que precisamente constituye la ventaja de la nueva tendencia, es que no queremos anticipar el mundo dogmáticamente, sino solamente hallar el mundo nuevo por medio de la crítica del antiguo... Esa es la razón por la que nosotros no tendríamos que alzar ninguna bandera dogmáticamente; todo lo contrario... Esa es la manera de afrontar el mundo de un modo no doctrinario, no diciendo: ¡Aquí está la verdad, arrodillaos!. A través de los principios mismos del mundo, nosotros ilustraremos al mundo con principios nuevos”.
El Capitalismo (en su fase actual de desarrollo, la del Imperio) ya no sólo explota personas en las cuatro paredes de una fábrica. Extrae ganancia y plusvalía de formas tan diversas, que los autores del Manifiesto jamás hubiesen llegado a pensar. No sólo baja los salarios y empeora las condiciones laborales, sino que también degrada la naturaleza, el cuerpo, los sentimientos, los sueños, el planeta, la cultura, la vida. Todo lo mercantiliza, imponiendo un modelo de vida consumista que contamina íntegramente al ser humano. Por eso es válida y legítima cualquier forma de resistencia: desde una huelga en una empresa, hasta una protesta ambientalista; desde un corte de calle de desocupados, hasta la propagación del software libre; desde la creación de un centro social a partir de un edificio okupado, hasta exigir el derecho a poder casarse para los homosexuales; desde la colocación de una bomba incendiaria en un cajero automático, hasta el reclamo por la despenalización del consumo de drogas; desde una marcha por la libertad de los presos políticos, hasta reclamar respeto por una lengua originaria. Toda lucha por extraña que parezca, enfrenta la misma bota opresora, la misma jeringa chupasangre. Es imprescindible, entonces, dejar de establecer jerarquías o prioridades entre ellas; valorarlas a todas por igual.
A partir de fines del siglo veinte, tras la caída del imperio soviético y la degeneración del imperio chino, hemos asistido, con alegría, a un nuevo panorama mundial. Primero, con la irrupción de los zapatistas el 1/1/94 y luego con la aparición del movimiento antiglobalización (que nació con la “Batalla de Seattle” en noviembre del ‘99), llegó un aire fresco que renovó por completo la lucha: movilizaciones de cientos de miles por las calles del planeta repudiando las instituciones que nos gobiernan, multitud de grupos distintos llevando adelante acciones directas o desobediencias civiles, construcción de redes horizontales y autónomas, boicots imaginativos e inesperados, etc. Sin duda, Marx y Engels (dos verdaderos pragmáticos), estarían muchísimo más cerca de este movimiento anticapitalista internacional, que de no pocos obreros ideológicamente reaccionarios, completamente alienados, capaces de autoesclavizarse durante toda su vida sólo para tener la posibilidad de conocer Disneylandia junto a su familia.
Tiempos durísimos, tiempos novedosos, tiempos de cambio. Las turbulentas transiciones que sacuden lo establecido, cada vez que la Historia decide echarse un vertiginoso polvo con su amiga la Ironía.
Cantidad de ejemplares vendidos de "Manifiesto del Partido Comunista" hasta la fecha: 567.
sábado, 31 de marzo de 2012
Independencia Total (Uno)
de Negu Gorriak.
Libro 004.
Segunda Edición.
Abril ’11.
Precio: 12 pesos.
64 Páginas.
Sin Independencia, no hay Libertad.
A partir del 1/1/86, España (junto a Portugal) entra a ese intento de estado supranacional que se conoce como “Mercado Común Europeo”. Fue un ingreso que obligó a realizar previamente, severos ajustes en la economía y en el sistema productivo, para adecuarlos a los planes del conjunto de Europa; la llamada ‘reconversión industrial’. Este proceso de achique generó, entre otras cosas, la pérdida de decenas de miles de puestos de trabajo, en especial en las industrias naval y siderúrgica, condenando a algunas zonas del país -entre ellas, a Euskadi- a un retroceso económico y social importante. A modo de patético ejemplo, vasta sólo ver hoy el puerto de Bilbao (que en algún momento y debido a la actividad pesquera, naviera y comercial fue un polo importante de desarrollo del país vasco), ‘reconvertido’ en un entorno pintoresco, para el emplazamiento del fastuoso museo de arte moderno Guggenheim.
España pasó a ser, inmediatamente, el país europeo con el mayor número de desocupados (más de tres millones, 22% de su fuerza laboral). Este trabajo sucio lo llevó adelante el “socialista” Felipe González, que el 30/10/82 había ganado las elecciones generales. Su gobierno se encargó de disipar toda resistencia obrera y popular al ajuste; y a la vez, se esmeró en ser el mejor defensor de las podridas instituciones franquistas: la monarquía, el ejército, la Guardia Civil. Estas instituciones (basadas en la “Unidad de España”) fueron y son una patada en el culo para las nacionalidades oprimidas bajo la bota real que luchan -con métodos, tiempos e intensidades distintas-, por su derecho a la autodeterminación: Catalunia, Galicia, Canarias, los enclaves coloniales de Ceuta y Melilla, y en especial, el pueblo más rebelde, el que fue parte importante de la resistencia antifranquista: el pueblo vasco.
En este contexto social, donde la juventud desocupada (como sucedió también en otros países) tomó por asalto las calles de las grandes urbes, es que se empieza a gestar una fusión más que interesante entre la política y el rock, que ya contaba con varios antecedentes en otras latitudes. Mientras la vieja capital del imperio, Madrid, y la “nueva”, Barcelona, bailaban al ritmo frívolo y pasatista de la música pop (saludando la entrada a la vida moderna europea), en Euskadi, parte de la rabia se cristalizaba punk y surgía lo que se conoció en los ‘80 como el “Rock Radical Vasco”: cientos de grupos que a través del rock más furioso y eléctrico, expresaban el masivo descontento juvenil. De esa avalancha de bandas, hubo tres que sobresalieron: ‘La Polla Records’, ‘Eskorbuto’ y ‘Kortatu’. En el caso de las dos primeras, son notorias las influencias de los ‘Sex Pistols’ (por parte de La Polla el costado más anarquista de SP, por el de Eskorbuto el lado más nihilista). Mientras que en el caso de Kortatu, las influencias vinieron desde la otra banda que, con una óptica marxista, lideró el punk inglés: ‘The Clash’. Apertura hacia otros ritmos -como el reggae y el ska- y compromiso militante, fueron algunos principios que apuntalaron la trayectoria del trío Kortatu, que empezó casi como una aventura, y terminó sumergiéndose por completo en la problemática de su pueblo. La maduración fue tal que sus integrantes, debieron superar incluso los límites de su propia banda y disolverla, no sin dolor. Mezclar las cartas y dar de nuevo.
Pero la pausa no fue larga, porque la convicción era grande. Kortatu no se hizo cenizas, se hizo semillas. Negu Gorriak se llamó, el salto cualitativo que pegó tanta energía y combatividad. Desde el underground, desde la contracultura, utilizando las herramientas más progresivas como la independencia y la autogestión, nació una alternativa donde confluyeron múltiples y variadas razones, que le dieron un carácter único a este grupo. Incorporando las diferentes maneras de entender la música, de sentirla y de transmitirla, pero siempre con un denominador común: el compromiso tanto con la historia del pueblo vasco (su idioma, su cultura y sus inmensos deseos de liberarse) como con todo aquel que luche y se rebele en cualquier parte del planeta. NG, un compromiso solidario contra la opresión.
Cantidad de ejemplares vendidos de "Independencia Total (Uno)" hasta la fecha: 381.
Libro 004.
Segunda Edición.
Abril ’11.
Precio: 12 pesos.
64 Páginas.
Sin Independencia, no hay Libertad.
A partir del 1/1/86, España (junto a Portugal) entra a ese intento de estado supranacional que se conoce como “Mercado Común Europeo”. Fue un ingreso que obligó a realizar previamente, severos ajustes en la economía y en el sistema productivo, para adecuarlos a los planes del conjunto de Europa; la llamada ‘reconversión industrial’. Este proceso de achique generó, entre otras cosas, la pérdida de decenas de miles de puestos de trabajo, en especial en las industrias naval y siderúrgica, condenando a algunas zonas del país -entre ellas, a Euskadi- a un retroceso económico y social importante. A modo de patético ejemplo, vasta sólo ver hoy el puerto de Bilbao (que en algún momento y debido a la actividad pesquera, naviera y comercial fue un polo importante de desarrollo del país vasco), ‘reconvertido’ en un entorno pintoresco, para el emplazamiento del fastuoso museo de arte moderno Guggenheim.
España pasó a ser, inmediatamente, el país europeo con el mayor número de desocupados (más de tres millones, 22% de su fuerza laboral). Este trabajo sucio lo llevó adelante el “socialista” Felipe González, que el 30/10/82 había ganado las elecciones generales. Su gobierno se encargó de disipar toda resistencia obrera y popular al ajuste; y a la vez, se esmeró en ser el mejor defensor de las podridas instituciones franquistas: la monarquía, el ejército, la Guardia Civil. Estas instituciones (basadas en la “Unidad de España”) fueron y son una patada en el culo para las nacionalidades oprimidas bajo la bota real que luchan -con métodos, tiempos e intensidades distintas-, por su derecho a la autodeterminación: Catalunia, Galicia, Canarias, los enclaves coloniales de Ceuta y Melilla, y en especial, el pueblo más rebelde, el que fue parte importante de la resistencia antifranquista: el pueblo vasco.
En este contexto social, donde la juventud desocupada (como sucedió también en otros países) tomó por asalto las calles de las grandes urbes, es que se empieza a gestar una fusión más que interesante entre la política y el rock, que ya contaba con varios antecedentes en otras latitudes. Mientras la vieja capital del imperio, Madrid, y la “nueva”, Barcelona, bailaban al ritmo frívolo y pasatista de la música pop (saludando la entrada a la vida moderna europea), en Euskadi, parte de la rabia se cristalizaba punk y surgía lo que se conoció en los ‘80 como el “Rock Radical Vasco”: cientos de grupos que a través del rock más furioso y eléctrico, expresaban el masivo descontento juvenil. De esa avalancha de bandas, hubo tres que sobresalieron: ‘La Polla Records’, ‘Eskorbuto’ y ‘Kortatu’. En el caso de las dos primeras, son notorias las influencias de los ‘Sex Pistols’ (por parte de La Polla el costado más anarquista de SP, por el de Eskorbuto el lado más nihilista). Mientras que en el caso de Kortatu, las influencias vinieron desde la otra banda que, con una óptica marxista, lideró el punk inglés: ‘The Clash’. Apertura hacia otros ritmos -como el reggae y el ska- y compromiso militante, fueron algunos principios que apuntalaron la trayectoria del trío Kortatu, que empezó casi como una aventura, y terminó sumergiéndose por completo en la problemática de su pueblo. La maduración fue tal que sus integrantes, debieron superar incluso los límites de su propia banda y disolverla, no sin dolor. Mezclar las cartas y dar de nuevo.
Pero la pausa no fue larga, porque la convicción era grande. Kortatu no se hizo cenizas, se hizo semillas. Negu Gorriak se llamó, el salto cualitativo que pegó tanta energía y combatividad. Desde el underground, desde la contracultura, utilizando las herramientas más progresivas como la independencia y la autogestión, nació una alternativa donde confluyeron múltiples y variadas razones, que le dieron un carácter único a este grupo. Incorporando las diferentes maneras de entender la música, de sentirla y de transmitirla, pero siempre con un denominador común: el compromiso tanto con la historia del pueblo vasco (su idioma, su cultura y sus inmensos deseos de liberarse) como con todo aquel que luche y se rebele en cualquier parte del planeta. NG, un compromiso solidario contra la opresión.
Cantidad de ejemplares vendidos de "Independencia Total (Uno)" hasta la fecha: 381.
viernes, 30 de marzo de 2012
Me Sobra un Cuerpo
de Antonin Artaud.Libro 003.
Quinta Edición.
Octubre ’13.
Precio: 12 pesos.
72 Páginas.
Dios es Argentino, por eso No Existe.
Hoy, cuando alguno de nosotros descubre la obra de Artaud resulta hasta sencillo conmoverse con ella, por estar lejana en el tiempo; no corremos el riesgo de “salpicarnos” mínimamente. Una obra plagada de gritos, advertencias y ultimátums (explícitos e implícitos) sobre el irreversible rumbo de la humanidad hacia el abismo ético, moral, social y afectivo en el que terminará haciéndose mierda. Artaud (un corazón sangrando con dos alas urgentes), era energía desgarradora buscando formas para transmitirse. Podía ser un libro, un poema, una mueca, un guión, un escándalo, un dibujo o un silencio; siempre, algo inesperado que nos sacudiera, que nos detuviera el instante más prolongado para la reflexión oportuna.
Pero si alguien quisiera comprender su obra, no debería alejarse demasiado para tomar una perspectiva adecuada; tendría que acercarse lo suficiente como para sumergirse en ella y encontrar su propia realidad envuelta y atrapada. Leyendo las Cartas a los Poderes, es hasta divertido imaginar a Artaud escribiéndolas hoy: carta al Presidente de Microsoft, fax al Pato Donald, mensaje al FMI, mail a los Rolling Stones, carta al presidente de la FIFA, fax a la Internet, carta a un agente de bolsa, mail al laboratorio que fabrica el Viagra, etc.
La obra de Artaud está afectada terriblemente por el vértigo de su tiempo. Así, el período blanco comienza en una época signada por estallidos revolucionarios en buena parte de la vieja Europa; mientras que el período negro empieza cuando la burguesía aplasta la primavera y sus flores, y se encamina a la guerra vestida con el uniforme más rígido y siniestro.
Artaud participó desde la primera hora del Surrealismo, el cual aglutinaba voluntades y pasiones a partir de algunos principios fundamentales: rechazo de la omnipotencia de la razón, desenmascaramiento de la vida, repudio total a las jerarquías culturales y a las tablas de valores morales, antidogmatismo, búsqueda de una libertad integral, fe en un destino superior para el hombre. Pero no todo era armonía en el movimiento: a medida que se intentaba llevar la revolución surrealista al plano de la política efectiva, se acentuaban las diferencias entre el grupo de la rue Fontaine (donde vivía Breton) al que adherían Éluard, Pérec, Aragon y Unik, y el grupo de la rue Blomet (donde estaba el taller de André Masson) al que concurrían Artaud, Leiris y Limbour, entre otros. El primero de los grupos se sumó al Partido Comunista en 1927, justo cuando en la URSS ya habían comenzado las persecuciones también, contra los intelectuales. Artaud reacciona y escribe un texto paradigmático: En plena noche o el bluff surrealista, donde denuncia al Surrealismo como una revolución de castrados porque, a su entender, se debían conmover los cimientos simbólicos del mundo material y ante ese desafío, se optó por una revolución limitada al poder político, lo que entrañaba una derrota de los postulados poéticos. De inmediato sale publicado En pleno día, manifiesto surrealista donde se lo refuta. Debieron pasar varios años para que se produjese, finalmente, la esperada reconciliación con Breton. El 13/7/37, Artaud le envía una carta diciéndole: “Eres probablemente el único hombre por quien yo haría algo si me lo pidiera”.
Ya en el crepúsculo de su vida (y quizás, en su momento más fructífero) Artaud logra salir del loquero de Rodez, dispuesto a dar la batalla final. El que no aceptó ni siquiera las formas “permitidas” de rebelarse, el que propuso “asesinar” al texto y a la palabra en el teatro (porque no le permiten al verdadero teatro nacer), en menos de dos años demuestra en qué clase de sociedad putrefacta estamos viviendo, al encerrar bajo la acusación de “loco”, a un genio singular que desnudó la podredumbre de las instituciones. Pero era tarde para él, igual que para Van Gogh, igual que para tantos otros. Pero principalmente, era tarde también para nosotros, manada de tontos ciegos que nunca terminamos de despertar. Tarde, otra vez. Tarde para hacernos reaccionar lo suficiente, como para impedir que esta sociedad miserable, discriminadora, capitalista, día a día y con encantadoras sutilezas, nos siga suicidando.
Cantidad de ejemplares vendidos de "Me Sobra un Cuerpo" hasta la fecha: 2037.
jueves, 29 de marzo de 2012
La Lucha contra el Zarismo
de Víctor Serge.
Libro 002.
Segunda Edición.
Setiembre ’09.
Precio: 12 pesos.
64 Páginas.
14 Años de Autogestión y Libertad.
¿Cómo se destruye un aparato represivo tan gigantesco (como el que posee toda burguesía para garantizar su terrible explotación) sin llegar a reproducir su impronta, sin quedar atrapado en su misma lógica, sin terminar construyendo una idéntica y monstruosa maquinaria represiva, incluso superior y más eficaz que la anterior? Un acertijo que quien quiera resolverlo, seguramente deberá recorrer un camino muy distinto del callejón sin salida en el que se estrellaron, una y otra vez, varias de las mentes más brillantes y lúcidas que la Revolución Rusa de 1917 parió en infinitas direcciones.
Víctor Serge (cuyo verdadero nombre era Víctor Lvovitch Kibalchich Paderevski) nació en Bruselas el 30 de diciembre de 1890. Su padre, oficial de la Guardia Imperial, fue miembro del grupo “Tierra y Libertad”, relacionado con Nikolai Kibalchich (del partido Narodnaia Volia); luego del arresto y la ejecución de Kibalchich, después del atentado que acabó con la vida del zar Alejandro ll en 1881, el padre de Serge abandonó el país, tomando un empleo como profesor en el Instituto de Anatomía de Bruselas. Más tarde, la familia se desplazó a Francia, donde llegaron a involucrarse con el colectivo de inmigrantes rusos más politizados. La incipiente vida del pequeño Víctor siempre estuvo, desde temprano, familiarizada con palabras como conspiración, clandestinidad y represión zarista.
De joven, Serge trabajó en París como aprendiz de fotógrafo y después como diseñador. En las imprentas anarquistas aprendió el oficio de tipógrafo. Fue también dibujante, empleado, periodista y poco tiempo más tarde, traductor. En esa época leyó mucho, siendo especialmente influenciado por las teorías políticas de Peter Lavrov. Inicialmente fue miembro del Partido Socialista Revolucionario, pero alrededor de los dieciocho años abandonó el socialismo y adhirió al anarquismo.
Desde temprano incursionó en la escritura política; su primer artículo lo escribió en Septiembre de 1908. Bajo el seudónimo de “Le Rétif” (El Agitador), Serge redactó numerosos artículos para “Le Révolté” y, a inicios de 1909, para “L’Anarchie”. Fue un firme sustentador teórico del anarco-individualismo y del ilegalismo, chocando con las posiciones del editor de “L’Anarchie”, André Roulot (Lorulot), que era favorable a una retórica menos inflamada. En 1910, tras una escisión en “L’Anarchie”, Lorulot abandonó la publicación y Serge fue nombrado nuevo editor del periódico.
Al poco tiempo, sería juzgado por su implicancia en los actos delictivos de la Banda de Jules Bonnot, en calidad de instigador, bajo el seudónimo de “Valentín”. Se negó a declararse inocente y rehusó denunciar a sus camaradas, siendo condenado a cinco años de prisión en condiciones de aislamiento. Varios de sus compañeros fueron ejecutados. En marzo de 1917, al dirigirse a Rusia, lo detienen en París y lo internan en un campo de concentración. Llega a Petrogrado, en febrero de 1919, después de un canje como rehén bolchevique. Colabora decididamente con Lenin y la revolución, pero no ahorra críticas a los aspectos que creía debían ser criticados de la actuación del gobierno soviético.
En 1923 Serge se incorpora a la Oposición de Izquierda junto a Radek, Trotsky y otros. En 1928 es expulsado del Partido Comunista e inhabilitado para trabajar en el Gobierno; posteriormente, en febrero de 1933, es detenido y llevado otra vez, a la cárcel. Consigue abandonar el país en 1936, gracias a las protestas de sectores políticos en Francia, Bélgica y España, pero sus parientes no fueron tan afortunados: la hermana, la suegra, la cuñada y dos de sus cuñados, murieron en prisión. Lo que le había tocado vivir de niño en su ámbito familiar -persecución, destierro y muerte- volvía a suceder.
Durante la Guerra Civil Española, apoyó plenamente al POUM de su amigo Andreu Nin (asesinado por la policía de Stalin en Alcalá de Henares), constatando el boicot stalinista a todo intento de construir un socialismo libre y autónomo de Moscú. Gran parte de su obra literaria está dedicada a denunciar el totalitarismo del Kremlin y las persecuciones a los opositores, tanto dentro como fuera de la URSS.
Finalmente, y tomando la afirmación de Serge de que “cuando se tienen a favor las leyes de la Historia se es invencible”, deberíamos deducir también (aunque no nos guste, aunque nos cueste) que Stalin tuvo a su favor esas leyes para poder establecer por décadas su dictadura burocrática gracias a alguna razón. Y entonces, una pregunta flota, acusadora, en el mar de los misterios: ¿Hasta qué punto su fortaleza política se debió a que la Oposición a este, se encontraba tan atomizada, enfrentada y dividida?
Cantidad de ejemplares vendidos de "La Lucha contra el Zarismo" hasta la fecha: 442.
Libro 002.
Segunda Edición.
Setiembre ’09.
Precio: 12 pesos.
64 Páginas.
14 Años de Autogestión y Libertad.
¿Cómo se destruye un aparato represivo tan gigantesco (como el que posee toda burguesía para garantizar su terrible explotación) sin llegar a reproducir su impronta, sin quedar atrapado en su misma lógica, sin terminar construyendo una idéntica y monstruosa maquinaria represiva, incluso superior y más eficaz que la anterior? Un acertijo que quien quiera resolverlo, seguramente deberá recorrer un camino muy distinto del callejón sin salida en el que se estrellaron, una y otra vez, varias de las mentes más brillantes y lúcidas que la Revolución Rusa de 1917 parió en infinitas direcciones.
Víctor Serge (cuyo verdadero nombre era Víctor Lvovitch Kibalchich Paderevski) nació en Bruselas el 30 de diciembre de 1890. Su padre, oficial de la Guardia Imperial, fue miembro del grupo “Tierra y Libertad”, relacionado con Nikolai Kibalchich (del partido Narodnaia Volia); luego del arresto y la ejecución de Kibalchich, después del atentado que acabó con la vida del zar Alejandro ll en 1881, el padre de Serge abandonó el país, tomando un empleo como profesor en el Instituto de Anatomía de Bruselas. Más tarde, la familia se desplazó a Francia, donde llegaron a involucrarse con el colectivo de inmigrantes rusos más politizados. La incipiente vida del pequeño Víctor siempre estuvo, desde temprano, familiarizada con palabras como conspiración, clandestinidad y represión zarista.
De joven, Serge trabajó en París como aprendiz de fotógrafo y después como diseñador. En las imprentas anarquistas aprendió el oficio de tipógrafo. Fue también dibujante, empleado, periodista y poco tiempo más tarde, traductor. En esa época leyó mucho, siendo especialmente influenciado por las teorías políticas de Peter Lavrov. Inicialmente fue miembro del Partido Socialista Revolucionario, pero alrededor de los dieciocho años abandonó el socialismo y adhirió al anarquismo.
Desde temprano incursionó en la escritura política; su primer artículo lo escribió en Septiembre de 1908. Bajo el seudónimo de “Le Rétif” (El Agitador), Serge redactó numerosos artículos para “Le Révolté” y, a inicios de 1909, para “L’Anarchie”. Fue un firme sustentador teórico del anarco-individualismo y del ilegalismo, chocando con las posiciones del editor de “L’Anarchie”, André Roulot (Lorulot), que era favorable a una retórica menos inflamada. En 1910, tras una escisión en “L’Anarchie”, Lorulot abandonó la publicación y Serge fue nombrado nuevo editor del periódico.
Al poco tiempo, sería juzgado por su implicancia en los actos delictivos de la Banda de Jules Bonnot, en calidad de instigador, bajo el seudónimo de “Valentín”. Se negó a declararse inocente y rehusó denunciar a sus camaradas, siendo condenado a cinco años de prisión en condiciones de aislamiento. Varios de sus compañeros fueron ejecutados. En marzo de 1917, al dirigirse a Rusia, lo detienen en París y lo internan en un campo de concentración. Llega a Petrogrado, en febrero de 1919, después de un canje como rehén bolchevique. Colabora decididamente con Lenin y la revolución, pero no ahorra críticas a los aspectos que creía debían ser criticados de la actuación del gobierno soviético.
En 1923 Serge se incorpora a la Oposición de Izquierda junto a Radek, Trotsky y otros. En 1928 es expulsado del Partido Comunista e inhabilitado para trabajar en el Gobierno; posteriormente, en febrero de 1933, es detenido y llevado otra vez, a la cárcel. Consigue abandonar el país en 1936, gracias a las protestas de sectores políticos en Francia, Bélgica y España, pero sus parientes no fueron tan afortunados: la hermana, la suegra, la cuñada y dos de sus cuñados, murieron en prisión. Lo que le había tocado vivir de niño en su ámbito familiar -persecución, destierro y muerte- volvía a suceder.
Durante la Guerra Civil Española, apoyó plenamente al POUM de su amigo Andreu Nin (asesinado por la policía de Stalin en Alcalá de Henares), constatando el boicot stalinista a todo intento de construir un socialismo libre y autónomo de Moscú. Gran parte de su obra literaria está dedicada a denunciar el totalitarismo del Kremlin y las persecuciones a los opositores, tanto dentro como fuera de la URSS.
Finalmente, y tomando la afirmación de Serge de que “cuando se tienen a favor las leyes de la Historia se es invencible”, deberíamos deducir también (aunque no nos guste, aunque nos cueste) que Stalin tuvo a su favor esas leyes para poder establecer por décadas su dictadura burocrática gracias a alguna razón. Y entonces, una pregunta flota, acusadora, en el mar de los misterios: ¿Hasta qué punto su fortaleza política se debió a que la Oposición a este, se encontraba tan atomizada, enfrentada y dividida?
Cantidad de ejemplares vendidos de "La Lucha contra el Zarismo" hasta la fecha: 442.
miércoles, 28 de marzo de 2012
Desenterrando Poemas
Libro 001.
Séptima Edición.
Abril ’15.
Precio: 12 pesos.
76 Páginas.
El Che Vive, Stalin No.
“En la izquierda, una autocrítica equivale al suicidio”. Quizás en esta frase del poeta y revolucionario Roque Dalton se encuentre la respuesta de por qué se llegó a este profundo retroceso social y político que vive Centroamérica hoy, a principios del siglo veintiuno.
En la década del ‘70 y mientras en Sudamérica se imponían dictaduras militares, en América Central se produjo un levantamiento popular que se combinó además, con una profunda crisis de la economía mundial. Ante esta frágil situación, los esfuerzos del estalinismo (ese cáncer mortal de la revolución) por evitar una salida autónoma y revolucionaria, fueron inmensos. Desde Moscú a La Habana la tarea política era controlarlo como sea y apagar el incendio que, vía México, podía propagarse al interior de los Estados Unidos. No había que irritar al imperialismo yanqui, con el que la URSS “coexistía pacíficamente”. Basta sólo recordar, como ejemplo, las palabras de Fidel Castro al llegar por primera vez a Managua: -No hay que hacer de Nicaragua otra Cuba. Más de treinta años después, pueden verse las consecuencias nefastas del rumbo elegido. Cuando lo necesario hubiera sido no sólo hacer de Nicaragua otra Cuba, sino de El Salvador otra Nicaragua y de Centroamérica otro Vietnam, como bien decía el Che. El otro camino, el que no se tomó.
Desde las entrañas de esta castigada tierra (tan regada de sangre como de traiciones) surge la poesía de Roque, emocionante hasta las lágrimas; impregnada también de una gran dosis de determinismo, propio de su época. Pero lo que la hace grande es saber que fue parida en medio de una batalla difícil, dura, desigual. La batalla de los que, a pesar de todo, luchan honestamente por un cambio social; aquellos que no pueden ser destruidos ni con la calumnia, ni con la muerte, porque viven en el corazón de todo ser sensible.
El Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN) surgió el 12/10/80 de la confluencia de cinco organizaciones: el Ejército Revolucionario del Pueblo, las Fuerzas Populares de Liberación, el Partido Comunista Salvadoreño, la Resistencia Nacional y el Partido Revolucionario de los Trabajadores Centroamericanos. Con esta fusión, la burocracia soviética se aseguró el control político del proceso salvadoreño. A todas aquellas personas u organizaciones que no se subordinaron al FMLN y su política se las consideró enemigas, pagando con su vida tal disidencia como lo demuestran los casos de Cayetano Carpio, la Comandante Ana María y tantos otros revolucionarios ejecutados. Pluralismo, es una de las tantas palabras que todavía generan gran rechazo en la vieja izquierda.
A partir del año ‘89, después que una multitud de jóvenes y trabajadores volteó el Muro de Berlín (mandando al inodoro de la Historia al podrido “socialismo” burocrático) resulta hasta sencillo criticar al estalinismo, un verdadero cadáver político en plena descomposición. Pero hacerlo en esas circunstancias, como lo hizo Roque, era jugarse la vida; y él era lo menos parecido a un artista servil o cagón, de esos que abundaron durante décadas.
El 01/02/92 el FMLN entrega las armas, llamando a confiar en el “proceso de paz”, supervisado por la reaccionaria ONU. Desde entonces, todos los esfuerzos del FMLN están dedicados a co-dirigir la reconstrucción del país junto a la burguesía y su ejército genocida, a cambio de promesas de una limitada reforma agraria y una reestructuración estatal. Obviamente, la autocrítica por el crimen de Dalton y de tantos otros militantes, siguió sin aparecer. La izquierda tradicional, fiel a su costumbre, se sigue suicidando.
Visto a la distancia, el asesinato de Roque terminó siendo un caso testigo del desastre paralizante y criminal que vendría después. Pero sus asesinos no están tranquilamente impunes: las balas con que lo callaron están tan oxidadas como los que las dispararon, mientras que las ideas de Roque, su poesía y su lucha resuenan frescas y movilizantes, coherentes y conmovedoras, para los oídos de los que seguimos soñando una sociedad distinta.
Cantidad de ejemplares vendidos de "Desenterrando Poemas" hasta la fecha: 1691.
martes, 27 de marzo de 2012
Borrando a Papá
Disco 007.
Duración: 78 minutos.
Duración: 78 minutos.
Precio: 20 pesos.
“Borrando a Papá” es un largometraje
documental que, durante varios meses, estuvo prohibido en Argentina. El trailer se
pudo ver en internet desde el domingo 15/6/14 (Día del Padre) y despertó
entusiasmo en miles de personas, pero también mucho odio en algunas otras. Su
fecha de estreno era el jueves 28/8/14 en el cine “Gaumont” (CABA), pero debido
a las críticas de un grupo de sicólogas feministas llamado “Salud Activa” y de
otros grupos feminazis, las autoridades del INCAA (ente estatal que administra
la sala) cancelaron el evento. Ante esta situación y debido a la ansiedad que
había despertado el film, se consiguió de urgencia la sala del Colegio de
Abogados de Capital para el estreno el martes 2/9/14, pero fue nuevamente
levantado por presiones de dos funcionarias del partido de gobierno (PRO).
A partir de esta persecución contra el
film, se inició una campaña en defensa del mismo con notas en diarios, radios y televisión, donde las dos directoras, el productor y numerosos padres impedidos
de ver a sus hijos, recorrieron infinidad de medios de comunicación. Debido a la indignación en la sociedad que la prohibición generó, la película se logró
estrenar el jueves 2/10/14 en el espacio “Artecinema” de Baires; pero el lunes 20/10/14 y por orden del juez Blanch (Juzgado en lo Civil
N° 18), la película fue censurada. Finalmente, el jueves 12/2/15 la sala G de la Cámara Civil, revocó el fallo y permitió su libre exhibición.
Esta inédita situación con un film (que desnuda ante la sociedad una problemática ocultada) ha instalado en muchas personas, profundos interrogantes como este: bajo el gobierno de la feminista Cristina Fernández de Kirchner... ¿vivimos en una “Dictadura de Género”?
Esta inédita situación con un film (que desnuda ante la sociedad una problemática ocultada) ha instalado en muchas personas, profundos interrogantes como este: bajo el gobierno de la feminista Cristina Fernández de Kirchner... ¿vivimos en una “Dictadura de Género”?
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